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Año Nuevo

28 febrero 2026

Hoy me he pasado la tarde programando el blog, con bastante ayuda de Chat GPT y de una lata de Pringles. Parece que no acabo. Me gusta y a la vez no. Osea, está guay, pero con mis escasas habilidades no puedo hacer lo que me gustaría. Seguiré trabajando.

Aunque he de decir que es más de lo que esperaba conseguir. Es cute, estoy satisfecha por ahora.

Estaba mirando las fotos de año nuevo y rememorando la noche, es digna de rememorar la verdad. Salí de allí con un moretón enorme en la espalda y secuelas psicológicas por ver algo que no puedo relatar, pero creo que fue un buen inicio de año.

Tenéis un par de fotos en la galería.

Era el +1 del +1, pero creo que me lo pasé mejor que nadie la verdad. Bueno, mejor que ******* y ****** no. Ellos se lo pasaron mejor.

Me puse un poco borracha, un poco mucho. Bailé mucho también. Hice un baile ruso que según Valeria le causó gracia a su novio. Me alegré cuando me lo contó. Suele importarme poco lo que la gente piense de mí pero esto sí que me importa. Quiero que en su vida todo vaya perfecto.

Estamos ya muy cerca de ser adultas, eso me causa un poco de vértigo. Hablo en plural porque no puedo recordar ningún momento importante de mi adolescencia en el que ella no estuviera ligeramente presente.

Creo que tiene cierta importancia que el transcurso de tu vida tenga testigos. El transcurso de mi vida no tiene muchos testigos porque durante un tiempo no encontraba mi lugar, tal vez porque la gente en el instituto se pone un poco imbécil y yo tengo poca paciencia.

Bueno, en realidad sí que hay algún testigo, pero tienen visiones un poco dispares, creo que ella ha visto lo más próximo al panorama completo.

Se acerca su cumple. Le haré 2 regalos porque el año pasado perdí lo que le había comprado.

Bueno, volviendo a la fiesta. Realmente yo estaba en mi mundo y me lo estaba pasando genial, aunque solo hubiera 4 personas contadas bailando, de las cuales yo seguramnete destacaba por estar haciendo el ridículo más de lo normal. O siendo increíblemente sexy. O las dos. El punto es que a demás de demostrar mis habilidades haciendo el prisyadka (sí, lo he buscado en google), decidí hacer el limbo en unos tacones de puntilla, y me caí de espaldas de manera muy estrepitosa.

Creo que lloré un poquito del dolor. No lo sé, no me acuerdo. Pero al día siguiente tenía un trozo importante de la espalda verde. La gente me preguntaba si estaba bien y yo tenía que decir que sí con cara de dolor extremo. Pasé vergüenza.

Había un chico mono con un outfit muy guay, como de costumbre no le hablé directamente. Lo intercepté en la cocina como quien no quiere la cosa y me dio un poco de conversación. Charla friendly. Él iba a ser el mejor periodista del mundo y yo abogada mercantilista. Lo típico.

Lo dejé estar. Ya sabéis que no soy de ligar en fiestas. Con que me hubiera parecido un poco mono me quedé satisfecha, era señal de que me estaba recuperando.

A este paso en 2028 recupero el ki y me enamoro otra vez. Como West, un dos mil ventiochazo.