Ibiza
13 julio 2026
Esta mañana el barco no se movía demasiado, ayer me desperté en medio de la travesía y aquello se tambaleaba como si estuviera en el ojo de algún huracán, hacía más viento de lo previsto. Ya no tengo camarote por lo que me han abierto la cama del salón, es una situación provisional que pensaba que me iba a resultar muy incómoda pero it’s okay. Es grande, tengo más enchufes, y la nevera más cerca. Claro que me he comido un bowl de cerezas a las 3 am mientras jugaba al 8 Ball Pool, ¿no me conocéis o qué?
Bueno, volvamos a hoy. He despertado en la cala de Porroig, con una angustia en el pecho que no tenía explicación. Bueno, sí que la tiene pero creo que a estas alturas ya no debería ser para tanto, me pilló de sorpresa. Me reñí a mí misma por pensar en cosas malas y situaciones que ya nunca más voy a vivir. Mal. Bien por recordarme que ahora todo está bien, mal por juzgarme tanto. Tuve un ataque de ansiedad en el baño, me puse las gafas de sol antes de salir y fingí demencia, pero estuve borde con mi madre toda la mañana y se me notaba en la voz que había estado llorando. No pasa nada, desayuné en silencio y todos fingieron demencia conmigo. Lo tomé como un acto de empatía. Luego me lancé al mar y me largué a llorar de nuevo dónde consideré que estaba sola. Noté que era muy diferente llorar en un baño a llorar en el mar, la primera es una situación angustiosa y la segunda bastante liberadora. No podía respirar casi nada de lo fuerte que estaba llorando (sí, es todo un drama), pero el mar hizo su efecto y en diez minutos me encontraba mucho mejor. Y pude ver las gaviotas, y las rocas, y sentir el sol en la piel, y de repente ya no me ahogaba. Dejé mi cuerpo flotando y descansé. Subí y mi madre me miró y me dio un abrazo, supongo que tenia los ojos bastante rojos y la cara un poco hinchada, y ahí me sentí bien por fin.
Y puse mi música en los altavoces, y bailé, y me di una ducha y me puse a leer al solecito. Pasaba un hombre en una motora, volvía hacia su catamarán de vela. Parecía un catamarán nuevo, era bastante grande (relativicemos, porque Ibiza está lleno de mega-yates, digamos que era grande Jávea), de color plata y con los cristales tintados. Él era rubio, tenía el pelo algo largo y ondulado, estaba bronceado. Era guapo, bastante atlético pero no parecía que fuera al gimnasio, pero lo más importante y lo único relevante es que tenía cara de persona que sabe vivir. Cuando lo vi pensé “joder, esa quiero ser yo”. Y ya está. No hay más en esta mini-historia. Simplemente vi entre la multitud de gente promedio un tío guay y eso me hizo sentir bien. Idk. Estoy un poco cansada de todo lo demás.
También decidí hoy que el año que viene me voy a la India. A la India a un retiro de meditación y luego volveré a España a ******** ****** ******* y a salir de fiesta. El balance es la clave. Holy fuck, también tengo que ********, lo censuraré como si fuera una swearword porque me quita tiempo de vivir. Lo bueno? que lo puedo hacer desde donde quiera, por el momento. Lo malo? Lo demás (bueno, en realidad no, es una exageración, pero ya sabéis).
En fin, a lo que iba, luego cambiamos de cala a una cuya nombre no sé pero que tiene el agua híper azul, y ahí hemos pasado todo el día. Estaba llenísima. Un calvo me ha sacado el dedo cuando le he dicho que bajara la velocidad en su lancha porque nos hacía ola y casi salgo volando de la plataforma, se lo he sacado de vuelta. Llevaba tanta gente dentro que no le cabía casi, y me han mirado todos como si fuera para ellos. Su capitán es un maleducado señores, lo siento, o su amigo, idk (imagino que era el “dueño” del barco, entre comillas porque era un barco de alquiler, de ahí que lo llevara a toda hostia, obviamente un capitán no era).
Había un velero de madera precioso, una locura. Ojalá algún día aprender a llevar un velero. Ojalá con mi futuro marido (si es que ese hombre existe) cuando tengamos 60 años (si no existe, con una buena amiga).
Luego cogí la moto de Ángel y me fui por todas las calitas de al rededor. Creo que es la nueva cosa que más me gusta hacer, irme sola por ahí. Hoy el mar estaba un poco revuelto, mi plan de aprender a usar el Trim-X fue un poco fail, no pude hacer ni una unidad de caballito. Bueno, el chorrito mola, es lo único que conseguí hacer. Se ve que tienes que poner la moto a 30 aprox. (en adelante) y subir el morro a tope, y sprayeas un montón por detrás, a la gente le gusta verlo, más de una persona se queda mirando. No sé, se va más cómodo con eso quitado, como que se come la velocidad y saltas mucho. O igual es que no tengo idea de cómo usarlo bien (lo más probable).
A mí en realidad lo que me gusta es correr, en el mar tengo la sensación (errónea quizás) de que no me voy a hacer daño, y puedo durante unos minutos simplemente sentir algo de adrenalina y no pensar en nada. Nada aparte de que me gusta como brilla el agua, o que quiero ver qué habrá en la siguiente playa, o que el viento en la cara se siente bien.
Cuando volví se ve que me habían llamado dos veces porque se había estropeado el generador, no sé que podría haber aportado yo en esa situación la verdad, y en medio del mar no se escucha el móvil. Bueno, mi madre no se enfadó, Ángel arregló el generador apretando algo que su mecánico había puesto mal y todo fue bien.
Me duché y me puse a leer a Kafka en la proa. Llamadme inculta pero El Proceso es un tostón. Voy por un poco más de la mitad y no le pillo la gracia. Ok, no entiendes de qué se te acusa y tu proceso es exageradamente complicado, a mí qué me importa? A demás es muy desagradable leer que se quiere acostar con todas por feas o “insignificantes” que le parezcan. Es realista tho, no sé qué le pasa a los hombres pero parece que así está la cosa también en 2026. No sé Kafka, esperaba más de ti, tu personaje es aburrido y este libro no me ha tocado ni de cerca como La Metamorfosis. Si lo acusan de algo yo lo declaro culpable porque me cae fatal. Supongo que algún hombre se puede sentir identificado con esa m*erda de libro y le gusta, no sé, estos libros tampoco estaban escritos para ser leídos, así que quién soy yo para juzgar su calidad, por deplorable que sea. Estaba concentrada leyendo igualmente, se ve, porque cuando cerré el libro la cala estaba vacía, solo había unos cuantos veleros y poco más.
Me bañé otra vez en el mar y me di otra ducha. Estaban todos hablando. El sol se puso. Bajé a ponerme el pijama. Cenamos.
Quiero cortarme las puntas del pelo cuando llegue a Valencia. Pero en este mismo instante en realidad lo que quiero es zumo. Adiós. Os quiero.