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Kanye West, Sara Elena, Hermes Trismegisto y Jacobo Grinberg

10 julio 2026

Hoy voy a abrir un portal. Esta entrada va a ser larga, quizás compleja, muy personal, y un puente de sabiduría para los ojos de unos pocos.

Dije una vez en una terraza que quería un novio que fuera fan de Kanye West. No se me entendió. “Yo soy fan de Kanye West, ¿has escuchado su último álbum?” Podría, pero no lo he hecho, tampoco me gusta tanto su música. En realidad quería decir que quiero un novio que sea fan de Kanye Omari West. En realidad, ni siquiera quería decir que quiero un novio, sólo que si me enamoro de alguien a parte de mí, quiero que sea de un Dios.

“I am a God

Even though I'm a man of God

My whole life in the hand of God

So y'all better quit playing with God”

No quiero un fan de Kanye West, quiero un fan de Kanye West.

“If you’re a fan of Kanye West, you’re not a fan of me. You’re a fan of yourself”. ¿Entendéis?

Mi abuelo crío a sus hijos en el ateísmo absoluto. Tenía todo un marco argumentativo muy convincente que nos expuso a todos durante nuestro desarrollo, a mí especialmente porque escuchaba con más atención. Yo nací curiosa. Mi frase estrella era “¿y por qué?”, la repetía incansable tras cada respuesta que me daban. Poseía capacidades insospechadas de tener hasta los coj*nes a toda mi familia, y cuando uno se hartaba, me remitía al otro, hasta que decidía que ya no podía sacar más y paraba por fin. A mi abuelo le gustaba mucho hablar, tenía miles de libros en su casa, todos leídos, y para mí eso significaba que lo sabía todo. Así que adopté su pensamiento y fui atea durante la mayor parte de mi corta vida. Hasta ese día. El primero de muchos días. No quiero ni puedo explicar qué pasó, pero digamos que un día vi muy claramente y de forma muy contundente que había ahí fuera algo más grande que yo, algo que por alguna razón que yo desconocía, había decidido esa noche que yo tenía que saberlo.

A partir de ese momento se me instaló paulatinamente en la cabeza una idea, una idea que yo jamás había tenido, y que al principio ni siquiera sentía como mía. De hecho, llegué a pensar que estaba loca, que simplemente se me había ido la cabeza, y paralelamente mi análisis cada vez se hacía más detallado. Es decir, seguía construyendo en mi cabeza un entramado de pensamientos, pero no confiaba mucho en ellos. Esto fue hasta que descubrí que toda esa información que había llegado a mí por casualidad, la habían descrito cientos de personas antes que yo.

¿Quién es Hermes Trismegisto?

Pues bien, esta es no es una pregunta fácil, ya que es muchas cosas a la vez, y también es nadie. Para no tener que ponerlo con mis propias palabras, dejaré que esto os lo explique la Enciclopedia Herder, que me parece que da una buena explicación: “El nombre de Hermes Trismegisto (Ἑρμῆς ὁ Τρισμέγιστος) corresponde a un autor legendario de una colección de textos filosófico-religiosos escritos conocidos como escritos herméticos o Corpus hermeticum […] En realidad, no se trata de ningún autor, sino que bajo esta máscara se escribieron distintos textos por parte de distintos autores. El personaje de Hermes Trismegisto surgió de la identificación efectuada por la cultura greco-romana de la figura de Hermes-Mercurio (mensajero de los dioses) con el dios egipcio Thoth o Theuth, escriba de los dioses…”

Creo que esto se ha entendido mejor que cualquier cosa que pudiera haber dicho yo. Ahora que hemos cubierto esto, voy a explicar un poco la filosofía hermética, que viene a ser parecida a la mía. Lo haré muy brevemente, los detalles los podéis buscar por vuestra cuenta.

El hermetismo propone la idea de Dios como una única consciencia que engloba todo el cosmos. Cada individuo que habita en él es una ínfima parte de Dios (lo llamaré La Consciencia en adelante), lo que implica que todos formamos parte de lo mismo, y a la vez lo somos. Es decir, yo soy La Consciencia y tú también (no es que él lo llamara La Consciencia, es que es el nombre que a mí me gusta, pero se llamaría Agathos). El Nous vendría a ser el punto de conexión de cada ser humano con el Agathos. Esa parte de La Consciencia que posee cada uno y que nos permite conocer de ella. Es una facultad espiritual. Y lo voy a dejar aquí, porque aunque hay mucho más, esto es lo esencial.

Yo, obviamente, no sabía nada de esto. Ósea, lo sabía, pero no sabía que alguien antes de mí ya le había puesto un nombre. Pues bueno, no era solo alguien, ni un grupo de pocas personas, ni siquiera personas pertenecientes al mismo continente. También tenemos el Advaita Vedanta (o vedanta advaita), que es una filosofía hindú antigua que explica que el alma individual o Atman, y la divinidad impersonal o Brahman, son lo mismo.

Voy a citar a Wikipedia porque creo que lo siguiente lo explica mejor de lo que yo podría: “La doctrina vedānta advaita promueve la existencia de un ser unido a la totalidad de seres existentes, hasta tal punto que no puede hablarse de relación entre los distintos seres, sino de unidad total con todo. Es la unión entre el sujeto que percibe y lo percibido. [...] Ante la pregunta fundamental «¿quién soy yo?», la respuesta es la no conceptualización. La expresión «Yo soy» seguida de silencio sugiere esta respuesta.”

También está el panteísmo , el hilozoísmo, el monopsiquísmo,… y si entras en el loophole de todas las conclusiones a las que he llegado acabas en la teoría de la sintergia de Jacobo Grinberg (la cual aún no entiendo del todo, y por tanto no puedo afirmar que esté de acuerdo o no).

El punto es, que miles de personas han llegado por caminos diferentes a las mismas conclusiones. Conclusiones a las que no me gusta decir que yo he llegado, porque no fue así, diría más bien que las obtuve. De verdad que no ha habido ningún hilo de pensamiento que me hiciera llegar a ellas, ni ningún esfuerzo, simplemente aparecieron en mi cabeza con bastante detalle, y no he tenido más opción que adoptarlas como mías.

Pero, ¿de qué me sirve todo ese conocimiento? Ok. Soy parte de Dios. Ya lo he aceptado. Pero estoy aquí, soy mortal, y estoy limitada.

¿Estoy limitada? Bueno, claro que lo estoy. Aunque quisiera no podría medir 2 metros, ni respirar bajo el agua, ni volar. Pero los seres humanos hemos conseguido estar a más de 400 km de altura, y respirar bajo el agua, y volar…

Y hemos escrito decenas de miles de obras maestras, y pintado decenas de miles de cuadros considerados obras maestras también, y compuesto, y construido, y tallado, y confeccionado, y cocinado, y programado,… Igual el límite es más alto de lo que la persona promedio piensa que es. Igual quienes actúan sin considerar ningún límite explotan lo que hay del Agathos en ellos. La creación se reconoce como creador y ahí todo cambia.

Quiero un novio que sea fan de Kanye West, y amigos que sean fans de Kanye West, y rodearme de gente que construya el mundo que quiere ver. Que le importen las cosas, y las personas. Que siempre esté creando, prestando atención a su forma de pensar, de hablar, de actuar, de moverse por el mundo, porque de eso se compone todo. Pero si me pusiera a hablar de eso tendría que explicar a Jacobo Grinberg, y hasta a Carl Jung, así que por hoy lo voy a dejar así. Iba a escribir más, iba a escribirlo todo, pero creo que me dejo la mitad para otro día.