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Ego

15 mayo 2026

Os pregunté hace tiempo si el Ego se podía matar definitivamente, y si convenía hacerlo o no. También os dije que cuando supiera la respuesta vendría a contároslo y eso voy a hacer.

Sí se puede, hay mucha gente que lo ha hecho, a veces resurge y a veces no, y se describe la experiencia como aterradora cuando sucede y liberadora con el tiempo. No quiero que se interprete la palabra Ego como “aires de grandeza” o como una necesidad de alimentar una serie de creencias positivas sobre ti mismo. Lo último es una parte, o consecuencia, del término al que me quiero referir, lo primero es una definición que no nos sirve, pues estamos hablando del Ego en un contexto metafísico.

Podríamos definir el Ego como la cualidad identificadora de un “Yo”, lo que nos separa del resto de cosas que existen y nos dota de una identidad individual. Esta cualidad que nos individualiza se convierte por tanto en una fuente de aspiraciones, deseos, y anhelos de cosas que alimentan y refuerzan nuestra identidad. Si no existe un “Yo” no hay fuente de aspiraciones, puesto que te separas completamente de tus pensamientos y te das cuenta de que no eres más que un mero observador. En el momento en el que no solo eres capaz de observar puntualmente, en prácticas de meditación por ejemplo, sino que te conviertes en el observador permanente, y te separas completamente de tus pensamientos, tus emociones, y de cualquier significado que un “Yo” pudiera atribuirles, podríamos decir que tu Ego ha muerto.

Ahora bien, ¿es deseable "matar" el Ego?

Yo pienso que es un sacrificio. Un sacrificio que no todos tenemos por qué estar dispuestos a hacer. Perder el sentido de identidad te quita muchas cualidades de la experiencia humana, seguramente a cambio de “la iluminación”. No existen las preocupaciones, ni las frustraciones, ni los anhelos, ni nada que te pueda causar un malestar psicológico medianamente intenso. Los pensamientos entran y se van, y no significan nada. Pero tampoco existe estar enamorado, o la satisfacción de conseguir una meta que te has propuesto, o prácticamente de ninguna de las cosas que nos dan placer como sociedad. Está claro que probablemente son placeres efímeros, mundanos, y que nos hacen vulnerables, pero en mi humilde opinión, que vale bastante poco pues tengo solo 20 años, los seres humanos no somos dioses. Tenemos Ego por una razón, y hemos venido a este mundo, en buena parte a tener experiencias. A sufrir, a amar intensamente, a sentir adrenalina, y dopamina, y vergüenza. ¿Tiene que ser el objetivo final de nuestra vida deshacernos de nuestra humanidad?

Creo que cada quien tiene su camino, por suerte, como todo, es una decisión que podemos tomar o no. Yo por ahora me mantengo con vosotros. No deseo ser una iluminada, prefiero leer sus libros y verlos por YouTube. Probablemente cuando me esté haciendo anciana y haya vivido muchas cosas lo intente, me parece que sería el culmen perfecto de la experiencia humana.